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lunes, 21 de diciembre de 2015

Cómo aplicar en diez pasos el aprendizaje basado en la resolución de problemas

El aprendizaje basado en la resolución de problemas o Problem-Based Learning (PBL) es una metodología que sitúa a los alumnos en el centro del aprendizaje y les dota de responsabilidad para resolver con autonomía determinados retos. Consiste en plantear un problema de la vida real y dejar que ellos mismos pongan en marcha las estrategias necesarias para resolverlo. De esta manera aplican sus conocimientos, los reformulan, investigan, reflexionan, analizan y llevan a cabo todas las acciones necesarias para solucionar el dilema planteado. En definitiva, construyen su propio conocimiento. Te mostramos en diez sencillos pasos cómo puedes aplicar esta metodología en clase.

DIEZ PASOS PARA TRABAJAR CON LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS

1. Planificación. Define los objetivos de aprendizaje y las competencias que quieres que los alumnos desarrollen y elige un problema de la vida real que pueda servirte para vehicular el aprendizaje. Puedes encontrar inspiración en las noticias, el entorno cercano o en tus propios alumnos: ¿Qué cosas les interesan? ¿Qué despierta su curiosidad? Una vez seleccionado el problema, decide cuánto tiempo van a tener los alumnos para resolverlo y cómo vas a evaluarlos. Te recomendamos que elabores una rúbrica donde figuren los objetivos cognitivos y competenciales y los criterios de evaluación.

2. Organización de los grupos. Divide a tus alumnos en equipos de cinco a ocho personas, y pide a cada grupo que seleccione a dos miembros para desarrollar los roles de moderador y escriba o secretario. El moderador deberá guiar y estructurar la conversación en el grupo, centrar el debate en los aspectos que hay que resolver y hacer que todos los miembros del equipo participen. Por su parte, el escriba o secretario deberá ir anotando todo lo que se vaya diciendo.

3. Presentación del problema y aclaración de términos. Plantea el problema o caso a tus alumnos y dales tiempo para que lo lean y revisen con atención. Anímales a preguntar y aclarar sus dudas sobre términos o nociones que no entiendan. Después, indícales el tiempo que tendrán para resolverlo y los criterios que vas a utilizar para evaluarlos. Puedes hacerlo a través de la rúbrica que has creado previamente.

4. Definición del problema. Es hora de que los equipos se pongan a trabajar y tú adquieras el rol de tutor o guía. Para empezar, deberán analizar el caso propuesto y dialogar para identificar cuál es el problema o problemas que deben resolver. Deben expresarlo en una sola pregunta o declaración. Por ejemplo: ¿Por qué es importante el agua para la vida? ¿Cómo se puede prevenir la gripe? ¿Por qué es importante dar a conocer la obra de Cervantes?

5. Lluvia de ideas. Para terminar de estructurar el problema, los grupos deben llevar a cabo una lluvia de ideas donde cada alumno exponga sus conocimientos sobre el caso, las circunstancias que lo rodean, a qué personas o cosas afecta, o qué implicaciones tiene. Es importante que durante el brainstorming no haya debate: hay que anotar y respetar todas las ideas para poder evaluar más tarde qué puede ser útil y qué no.

6. Planteamiento de respuestas e hipótesis. Una vez estructurado el problema, los alumnos deben sacar a colación sus conocimientos previos, adquiridos en clase o por otros medios, relacionar ideas, y plantear posibles respuestas al problema. Cada alumno debe aportar su opinión, y entre todos, deben debatir y evaluar la validez de los conocimientos y las hipótesis. Tu papel como docente es ejercer de guía y cuestionar las propuestas para que los propios alumnos puedan ir descartando hipótesis fallidas y generando respuestas adecuadas.

7. Formulación de los objetivos de aprendizaje. Durante el diálogo en grupo irán aflorando conceptos y dilemas que los alumnos son incapaces de resolver. Es en este momento cuando deben formular los objetivos de aprendizaje. Es decir, lo que no saben pero necesitan aprender para resolver el problema. También es el momento tanto de definir las estrategias que van a utilizar para alcanzar estos objetivos de aprendizaje durante la siguiente fase como de organizar la investigación. ¿Van a trabajar de manera individual? ¿Por parejas? ¿Qué información buscará cada uno? Escúchales y mantén tu rol de guía. Si ves que han errado en alguno de los objetivos, intenta reconducirlos para que encaren con éxito la fase siguiente, y anímales a ser creativos en las estrategias que utilizarán para obtener la información.

8. Investigación. Es el momento de que los alumnos encaren la búsqueda de información para resolver los dilemas que han ido surgiendo, alcanzar los objetivos de aprendizaje fijados y profundizar en las raíces y posibles soluciones del problema. Para obtener los datos y conocimientos que necesitan  pueden consultar libros, revistas, diarios y páginas de Internet, pero también entrevistar a expertos, realizar experimentos, hacer estudios de campo, maquetas y representaciones etc. Cuanto más variadas sean las estrategias que utilicen, más habilidades desarrollarán y más compleja y rica será su visión del problema.

9. Síntesis y presentación. Una vez concluida la investigación, los alumnos deben poner en común la información recopilada, sintetizarla y, habiendo cubierto los objetivos de aprendizaje, desarrollar una respuesta al problema en el formato que consideren más adecuado. Puede ser un informe, una presentación, una maqueta, un invento, un vídeo… El diálogo y la colaboración son cruciales en esta fase. Después, presentarán la solución ante el resto de compañeros de clase.

10. Evaluación y autoevaluación. Evalúa el trabajo de los alumnos mediante la rúbrica compartida con ellos al principio, y anímales a autoevaluarse y evaluar a sus compañeros con los mismos criterios. Les ayudará a desarrollar su espíritu de autocrítica y reflexionar sobre sus fallos o errores.


jueves, 5 de noviembre de 2015

7 prácticas docentes ABP

El papel del docente en ABP se concreta en siete prácticas que permiten diseñar y aplicar proyectos de alta calidad en el aula. Estas funciones se vinculan a "Los siete elementos esenciales del ABP".

Un docente no deja de ser docente en un aula basada en proyectos. Su papel es esencial para que los alumnos alcancen todos los objetivos de su aprendizaje.

Las prácticas docentes basadas ABP son la referencia para asegurar que nuestros proyectos de aula se convierten en experiencias de éxito, según el modelo ABP "Gold Standard".

Gold Standard PBL: prácticas docentes basadas en proyectos

Los docentes que incluyen en sus propuestas pedagógicas el trabajo por proyectos de manera sistemática y continuada disfrutan de su nuevo rol en el aula. Las razones más importantes de esta satisfacción del profesor o profesora que plantea en sus aulas el aprendizaje basado en proyectos serían las siguientes:

Para cualquier docente es más motivador pensar y generar un proyecto de aprendizaje creativo que aplicar los modelos y recetas de materiales escolares genéricos e iguales para todos los alumnos, grupos y centros educativos.

Maestros y maestras, profesores y profesoras disfrutan trabajando colaborativamente con sus compañeros para diseñar y aplicar en el aula proyectos de aula multidisciplinares. Esta satisfacción aumenta con la interacción a través de la Red con compañeros y expertos de otros centros e incluso de otros países.

Los docentes encuentran muy satisfactorio trabajar y aprender hombro con hombro con sus alumnos, afrontando juntos proyectos y desafíos de aprendizaje e intentando responder a preguntas clave.

A pesar de esta satisfacción con la metodología ABP, algunos docentes pueden tardar algún tiempo en asumir los cambios en su papel en el aula con respecto a cuando  cuando sus sesiones de clase estaban basadas en la transmisión de conocimientos.

Por ejemplo, uno de los obstáculos que se les plantea a los docentes que se inician en el aprendizaje por proyectos es el de "perder el control" sobre el aprendizaje y actividad en el aula de los alumnos, confiando en su autonomía y responsabilidad.

Es cierto que aplicar el modelo de trabajo por proyectos y de otros aprendizajes cambia muchas de las funciones y roles del profesor en el aula. La mayor parte del tiempo será "el guía que apoya" en en lugar de "el sabio que enseña". No obstante, esto no significa que el docente deje de ser docente en un aula ABP. Muchas de las funciones y roles del docente siguen estando presentes aunque se ejercen de otra forma en el contexto de una experiencia didáctica basada en aprendizaje por proyectos.

Estas serían las funciones del docente que cambian pero no desaparecen en un modelo ABP. Cada una de ellas aparece ejemplificada con una experiencia de aula desarrollada en un centro educativo.

Diseñar y planificar
Los docentes crean o adaptan un proyecto para sus alumnos y planifican su aplicación en el aula desde el principio al final. A partir de esta planificación permiten diferentes grados de autonomía a los alumnos y a los equipos de aula.

Tomar como referencia el currículo
Los docentes diseñan y revisan sus proyectos para asegurarse de que la propuesta didáctica está enfocada a que los alumnos aprendan los contenidos, objetivos y estándares de las diferentes materias.

Crear buenos hábitos y actitudes de aprendizaje
Los docentes promueven, explícita e implícitamente, la autonomía y el desarrollo de los estudiantes, su capacidad e interés para trabajar en equipo, su competencia para investigar y su afán por el trabajo y el aprendizaje de calidad.

Dirigir las actividades de aula
Los docentes trabajan con los alumnos para que estos organicen su aprendizaje. Son ellos los encargados de marcar objetivos, establecer horarios y calendarios para las actividades, encontrar y usar recursos de aprendizaje y generar y compartir materiales.

Apoyar a los alumnos
Los docentes utilizan una gran variedad de estrategias y recursos para dar ayudar a que los alumnos consigan todos los objetivos de aprendizaje propuestos.

Evaluar el aprendizaje
Los docentes ponen en marcha diferentes estrategias y recursos para una evaluación de las competencias, habilidades y objetivos que sirva para mejorar el aprendizaje. Los alumnos autoevalúan y coevalúan y el docente forma parte de esa evaluación.

Involucrarse y preparar para el futuro
Los docentes aprenden y crean junto con sus alumnos al mismo tiempo que detectan cuando los estudiantes necesitan ayuda para mejorar alguna competencia, orientación para cambiar hábitos, apoyo, estímulo o valoración positiva de su trabajo.

Escrito por Miguel Ángel Pereira Baz en CeDeC


Cómo aplicar en diez pasos el aprendizaje basado en la resolución de problemas

El aprendizaje basado en la resolución de problemas o Problem-Based Learning (PBL) es una metodología que sitúa a los alumnos en el centro del aprendizaje y les dota de responsabilidad para resolver con autonomía determinados retos. Consiste en plantear un problema de la vida real y dejar que ellos mismos pongan en marcha las estrategias necesarias para resolverlo. De esta manera aplican sus conocimientos, los reformulan, investigan, reflexionan, analizan y llevan a cabo todas las acciones necesarias para solucionar el dilema planteado. En definitiva, construyen su propio conocimiento. Te mostramos en diez sencillos pasos cómo puedes aplicar esta metodología en clase.

DIEZ PASOS PARA TRABAJAR CON LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS

1. Planificación. Define los objetivos de aprendizaje y las competencias que quieres que los alumnos desarrollen y elige un problema de la vida real que pueda servirte para vehicular el aprendizaje. Puedes encontrar inspiración en las noticias, el entorno cercano o en tus propios alumnos: ¿Qué cosas les interesan? ¿Qué despierta su curiosidad? Una vez seleccionado el problema, decide cuánto tiempo van a tener los alumnos para resolverlo y cómo vas a evaluarlos. Te recomendamos que elabores una rúbrica donde figuren los objetivos cognitivos y competenciales y los criterios de evaluación.

2. Organización de los grupos. Divide a tus alumnos en equipos de cinco a ocho personas, y pide a cada grupo que seleccione a dos miembros para desarrollar los roles de moderador y escriba o secretario. El moderador deberá guiar y estructurar la conversación en el grupo, centrar el debate en los aspectos que hay que resolver y hacer que todos los miembros del equipo participen. Por su parte, el escriba o secretario deberá ir anotando todo lo que se vaya diciendo.

3. Presentación del problema y aclaración de términos. Plantea el problema o caso a tus alumnos y dales tiempo para que lo lean y revisen con atención. Anímales a preguntar y aclarar sus dudas sobre términos o nociones que no entiendan. Después, indícales el tiempo que tendrán para resolverlo y los criterios que vas a utilizar para evaluarlos. Puedes hacerlo a través de la rúbrica que has creado previamente.

4. Definición del problema. Es hora de que los equipos se pongan a trabajar y tú adquieras el rol de tutor o guía. Para empezar, deberán analizar el caso propuesto y dialogar para identificar cuál es el problema o problemas que deben resolver. Deben expresarlo en una sola pregunta o declaración. Por ejemplo: ¿Por qué es importante el agua para la vida? ¿Cómo se puede prevenir la gripe? ¿Por qué es importante dar a conocer la obra de Cervantes?

5. Lluvia de ideas. Para terminar de estructurar el problema, los grupos deben llevar a cabo una lluvia de ideas donde cada alumno exponga sus conocimientos sobre el caso, las circunstancias que lo rodean, a qué personas o cosas afecta, o qué implicaciones tiene. Es importante que durante el brainstorming no haya debate: hay que anotar y respetar todas las ideas para poder evaluar más tarde qué puede ser útil y qué no.

6. Planteamiento de respuestas e hipótesis. Una vez estructurado el problema, los alumnos deben sacar a colación sus conocimientos previos, adquiridos en clase o por otros medios, relacionar ideas, y plantear posibles respuestas al problema. Cada alumno debe aportar su opinión, y entre todos, deben debatir y evaluar la validez de los conocimientos y las hipótesis. Tu papel como docente es ejercer de guía y cuestionar las propuestas para que los propios alumnos puedan ir descartando hipótesis fallidas y generando respuestas adecuadas.

7. Formulación de los objetivos de aprendizaje. Durante el diálogo en grupo irán aflorando conceptos y dilemas que los alumnos son incapaces de resolver. Es en este momento cuando deben formular los objetivos de aprendizaje. Es decir, lo que no saben pero necesitan aprender para resolver el problema. También es el momento tanto de definir las estrategias que van a utilizar para alcanzar estos objetivos de aprendizaje durante la siguiente fase como de organizar la investigación. ¿Van a trabajar de manera individual? ¿Por parejas? ¿Qué información buscará cada uno? Escúchales y mantén tu rol de guía. Si ves que han errado en alguno de los objetivos, intenta reconducirlos para que encaren con éxito la fase siguiente, y anímales a ser creativos en las estrategias que utilizarán para obtener la información.

8. Investigación. Es el momento de que los alumnos encaren la búsqueda de información para resolver los dilemas que han ido surgiendo, alcanzar los objetivos de aprendizaje fijados y profundizar en las raíces y posibles soluciones del problema. Para obtener los datos y conocimientos que necesitan  pueden consultar libros, revistas, diarios y páginas de Internet, pero también entrevistar a expertos, realizar experimentos, hacer estudios de campo, maquetas y representaciones etc. Cuanto más variadas sean las estrategias que utilicen, más habilidades desarrollarán y más compleja y rica será su visión del problema.

9. Síntesis y presentación. Una vez concluida la investigación, los alumnos deben poner en común la información recopilada, sintetizarla y, habiendo cubierto los objetivos de aprendizaje, desarrollar una respuesta al problema en el formato que consideren más adecuado. Puede ser un informe, una presentación, una maqueta, un invento, un vídeo… El diálogo y la colaboración son cruciales en esta fase. Después, presentarán la solución ante el resto de compañeros de clase.

10. Evaluación y autoevaluación. Evalúa el trabajo de los alumnos mediante la rúbrica compartida con ellos al principio, y anímales a autoevaluarse y evaluar a sus compañeros con los mismos criterios. Les ayudará a desarrollar su espíritu de autocrítica y reflexionar sobre sus fallos o errores.

Fuente: aulaplaneta.com